En aquel momento ella sólo podía plantearse cambiar, dejar todo atrás. Por una vez deseaba hacer lo que su corazón le pedía: volar lejos. Ya no importaba nada, ni el que dirán, ni el orgullo, nada…Toda su vida estuvo marcada por comentarios que se clavaban como espinas.
Ella sólo quería que la dejasen en paz, tropezar quinientas mil veces con la misma piedra si hacia falta…pero ella no era así. Era un títere.
Siempre se imaginó como mujer poderosa. Esas que tienen siempre cara de satisfacción y que parecen gritarle al mundo :¡Soy feliz, que os jodan!, pero ella no era así, y probablemente nunca lo será. Ha estado siempre tan protegida que no piensa en las consecuencias de sus actos, sólo en el que dirán. La vida se ha guardado un as bajo la manga para alejarla del peligro. Al final todo se soluciona, las cosas salen bien, pero ella no es feliz.
No sabe porqué le gusta llorar a solas, no sabe porqué siempre piensa en la muerte como una amiga, no sabe porqué el sol la tortura con sus rayos, despertándola de su paraíso inconsciente. Siempre sueña que es otra persona, y cuando vuelve a la realidad, el mundo se le viene encima.
Quisiera gritar pero no puede. Se conformaría con poder limpiar su estúpida cabeza y volver a empezar de cero, pero no puede. Intenta no mostrar miedo a la soledad, aunque en el fondo la aterroriza. Cree que tiene el alma podrida, y probablemente sea así, tal vez por eso es tan sumisa. El motivo de su vida es limpiar su alma con actos altruistas, pero ella sabe que no son de verdad. No puede evitar pensar mal, tener envidia, desear ser normal.
La protección que siempre le han brindado probablemente sea uno de los motivos principales de su llanto interno, un dolor tan fuerte, tan inexplicable…Lo que muchos piensan que puede ser afán de protagonismo no es eso, es agonía, es miedo, es sufrimiento, es el peor deseo para tu enemigo, es buscar la muerte pero no ser valiente para afrontarla.